SIERVA DE DIOS Madre Teresa de Jesús Romero
Madre Teresa (1861-1910) fue Abadesa de este Monasterio de Hinojosa del Duque (Córdoba). El traslado de su familia a esta localidad y su nueva vivienda, situada a pocos metros del monasterio, hicieron posible que aquella joven muchacha, entonces Jacinta, ingresara en este monasterio a los dieciocho años de edad y en él permaneciera hasta su muerte, en 1910.
Actualmente, y a pesar de los años transcurridos, perdura su fama de santidad y está abierto su Proceso de Beatificación en la fase de elaboración y redacción de la positio sobre la vida y virtudes de esta Sierva de Dios, también conocida como “LA MARGARITA ESCONDIDA”.
Es gozoso para nosotras constatar que cada vez son más las personas que se encomiendan a su intercesión y obtienen sus favores.
Un fruto de la Inmaculada
¿CÓMO ERA?
Las hermanas que vivieron junto a ella la describen como:
VALIENTE REFORMADORA:
En sus primeros años de consagrada mostró sus dotes de reformadora cuando partió como Abadesa al Convento de Pedroche.
Tres años fueron suficientes para impulsar a aquella comunidad a retomar su vuelo hacia la santidad.
En ella corría sangre militar. Su padre era conocido como ‘Mil Hombres’, combatiente en muchas batallas por la verdad y la justicia.
Bien se puede decir que este espíritu de valentía y lealtad fue algo que M. Teresa heredó de su padre.
MADRE SOLÍCITA:
Cuando volvió a Hinojosa fue elegida Abadesa, y ya desde entonces reelegida hasta su muerte en 1910.
Atenta a las necesidades de cada hija. Solícita maternidad que se manifestaba en detalles como:
– Velaba a las enfermas por las noches.
– Suplía en los oficios más duros, adelantándose en el servicio para que las hermanas descansaran.
– Siempre tenía su puerta abierta para atender a cualquier necesidad, incluso cuando ésta se manifestaba por la noche.
– No se le escapaban las necesidades materiales de cada una, en el comer, en el vestir…. Su humanidad no reñía con su exigencia espiritual; al contrario, iban a la par.
– Fue instrumento de unidad. Como la gallina reúne a sus polluelos, así reunió en un solo Cuerpo a toda la Comunidad.
MAESTRA Y GUÍA DE ALMAS:
Tenía un destacado don de consejo, penetraba en el interior de todas y por todas era buscada. Una palabra de ánimo, una corrección…. fuera lo que fuera era aceptado porque se sabían amadas, abrazadas en la debilidad. Madre Teresa fue una verdadera guía espiritual y para esto aprovechaba cualquier momento, de ahí aquellos recreos cargados de enseñanzas y llenos del gracejo que la caracterizaba.
GRAN IMPULSORA DE LA CAUSA DE CANONIZACIÓN DE SANTA BEATRIZ DE SILVA:
Trabajó incansablemente porque la santidad de su Madre Fundadora, Santa Beatriz de Silva, fuera reconocida en toda la Iglesia. Es increíble comprobar cómo llegó a movilizar a toda la Orden con los medios rudimentarios de la época y gracias a ella se consiguió realizar una estadística del número de hermanas que había en cada uno de los Monasterios.